La gran mayoría de las personas en el mundo, procuramos buscar nuestro bienestar, tener una vida plena, cómoda y sin complicaciones. Por ejemplo, algunos querrán tener una buena casa, un buen auto, que nuestras familias estén bien y no nos falte nada, como el alimento, estudio, agua, luz, etc.
Para nosotros los creyentes, tener una íntima relación y comunión con el Señor, debería ser una de nuestras prioridades, más bien, la más importante que debemos tener presente.
Algo interesante de la naturaleza humana, es que muchas veces luchamos por lograr metas para nuestra vida y, factores como nuestro carácter o temperamento, influyen para que seamos más ambiciosos en alcanzar eso que deseamos. Pero pasa que cuando ya lo logramos, olvidamos el sacrificio que hicimos, y olvidamos todo ese esfuerzo, lo que pasó tiempo atrás.
Eso ocurre mucho en nuestro caminar con Dios; cuando las cosas no me salen bien y sentimos que todo anda mal o cuando tenemos una necesidad, clamamos a Dios, le buscamos, pero cuando Dios ya nos contesta, ¿cómo seguimos después? tendemos a dejar al Señor de lado.
Si tomamos personajes como Job y su historia de sufrimiento con todo lo que pasó, vemos un ejemplo de mantenerse fiel en los buenos y malos momentos.
Así hay otros personajes en la Biblia que sufrieron de diversas formas, y se mantuvieron fieles:
1. José, vendido como esclavo por sus propios hermanos, fue encarcelado injustamente por una acusación falsa de violación. A pesar de pasar años en el olvido, nunca renegó de Dios. Cuando finalmente llegó al poder, su frase resume su fe: “Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien” (Génesis 50:20).
2. Habacuc, el profeta que eligió la alegría, él no pierde las cosas por una tragedia personal, sino por una crisis nacional inminente, sabía que su nación iba a ser destruida y que se quedaría sin nada. “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación” (Habacuc 3:17-18).
3. Pablo es un gran ejemplo de pérdida voluntaria por causa de su fe. Perdió un estatus social alto, seguridad económica, salud (su “aguijón en la carne”) y finalmente su libertad y vida. Pablo en lugar de quejarse, escribió desde la cárcel que había aprendido a estar “contento en cualquier situación”, ya fuera en la abundancia o en el hambre. “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.” (Filipenses 4:11-12).
Estos son claros ejemplos de sufrimientos y situaciones adversas que podemos encontrar en la Palabra, y así habrá muchas más historias.
De igual forma, cada uno de nosotros tendrá experiencias de vida que podría compartir con los demás a manera de testimonio. Pero recalco el mismo punto, por qué muchas veces buscamos a Dios solo en los malos momentos y luego nos olvidamos de Él?
También pasa que, como cristianos, solo alabamos y adoramos a Dios en los buenos tiempos, pero cuando la pasamos mal, nos olvidamos de Él.
Pero es exactamente eso, lo que más nos cuesta a los creyentes: mantenernos fieles siempre en el Señor. Caemos en lo que dice el pasaje de Apocalipsis 3:16 “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Eso nos separa de Dios.
A veces somos como niños, nos distraemos muy fácil de lo que ocurre en nuestro diario vivir, nos desviamos del camino, y de la voluntad de Dios para nuestras vidas. Casi que deberíamos usar los tapaojos de cuero que usaban en los caballos antes, cuando tiraban de las carretas, para que solo miraran hacia el frente y no se desviaran del camino.
Los invito a estar siempre agradecidos con el Señor, no importa lo que estemos pasando o qué tan difícil esté el camino, seamos entendidos de que todo obedece a Su perfecta voluntad, siempre con un corazón humilde, y procuremos tener un oído atento a escuchar Su voz, y no dejemos de adorarle a pesar de la situación. “Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. 1 tesalonicenses 5:18
Con mucho aprecio,
David Umaña Blsnco
Ministerio de jóvenes