La importancia del tiempo

Unas semanas atrás, compartía con los adolescentes sobre la necesidad de crear un hábito, y de la importancia de nuestro tiempo y en cómo lo usamos. Pero creo y estoy segura, que no solo ellos tienen carencia de tiempo y de hábitos con el Señor, ya que todos nosotros tenemos nuestro trabajo, estudio, familias y demás, dejando el tiempo con Dios como opción, si nos sobran algunos minutos leo u oro, y muchas veces ni siquiera  agradecemos al Señor por el día en el que estamos.

Pero quiero que nos pongamos a pensar en algo: así como nuestro cuerpo necesita agua para mantenerse hidratado, comida para estar alimentado y muchas cosas más para sentirnos sanos, cuánto más necesitamos alimentarnos de la Palabra y llenarnos de la presencia de Dios para sentirnos vivos, para sentir que estamos viviendo con propósito y no solamente existiendo, como muchas veces nos sucede en la vida. Porque así como lo dice en Mateo 4:4 – No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. ¿Cómo pretendemos seguir con nuestro día a día sin alimentarnos de lo que realmente importa y es vital para nuestras vidas?

¿Y qué pasa si creamos el tiempo con el Señor como un hábito, que sea algo esencial en nuestras vidas como lo es tomar agua o comer?

Según la RAE, un hábito; es cualquier conducta o comportamiento repetido con regularidad que realizamos de forma automática y con poco o ningún esfuerzo.

Que ese hábito con el Señor sea esa parte vital en nuestras vidas, tal vez no algo automático, sino más bien algo que realmente disfrutemos, que podamos hacerlo sin ningún esfuerzo y que no aparezcan pretextos que muchas veces ponemos para no sacar ese tiempo con Él. Que siempre lo primero que hagamos al levantarnos sea conectarnos con Dios y no con el celular, que desde la mañana el Espíritu de Dios y el mío estén conectados, a tal punto que estén en una misma sintonía, de igual manera, que lo último que hagamos al acostarnos sea hablar con Dios y por lo menos, contarle cómo estuvo el día que Él nos regaló.

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.

Salmo 90:12

Que, como en ese versículo, le pidamos a Dios que nos enseñe y nos dé sabiduría para administrar y manejar nuestro tiempo, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, que podamos ver cada día y aprovecharlo como el Señor quiere que lo hagamos, siempre dedicándole tiempo a Él y viviendo según su voluntad, tratando de dejar atrás nuestros afanes diarios y disfrutando cada momento como si fuera el ultimo, pero viviéndolo en santidad con Él y no solamente existiendo porque sí. Que podamos aprender a apreciar cada detalle que Dios ha hecho, pues Él sacó de su tiempo para crearlos para cada uno de nosotros, no permitamos que por los afanes, no podamos verlos y disfrutarlos.

Pidámosle siempre sabiduría a Dios de cómo administrar nuestro tiempo y de cómo quiere Él que lo hagamos.

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis; no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Efesios 5:15-16

Tengamos cuidado de cómo andamos, que no sea que por nuestros “poco” tiempo seamos como necios y andemos por la vida solo existiendo y sin saber por dónde ir, sino que aprendamos a andar con sabiduría, evaluemos constantemente nuestra conducta y cada decisión que tomamos. No actuemos por impulsos o ignorancia, sino que, como hemos creado esa conexión con el Espíritu Santo, sepamos qué decisiones tomar y lo hagamos con discernimiento.

De igual manera, sepamos usar cada oportunidad de manera intencional, ya que vivimos en un mundo que está lleno de dificultades y muchas distracciones, y muchas veces por impulso podemos caer en ellas. Pero si creamos ese hábito con Dios, Él nos ayudará a tomar decisiones con discernimiento y sabiduría; ya que eso lo hacemos acercándonos a Dios, porque como lo dice Proverbios 1:7: El principio de la sabiduría es el temor a Jehová.

Que nuestras vidas siempre sean un reflejo de nuestra relación con Dios, aprendiendo cada día que lo más importante que podemos hacer para que todo nos salga bien, es teniéndolo a Él como lo primordial en nuestras vidas.

Con cariño,

Angie Salas R

Ministerio Adolescentes

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